Lo que Aprendimos de Nuestras Predicciones "Estadísticas" del Mundial. Predecir el Resultado del Mundial Parece Fácil.
19 de julio de 2010 14:53

Por Matthew Futterman y Darren Everson
Wall Street Journal
Un equipo de Europa o América del Sur ganará. Otro equipo de uno de esos dos continentes será el finalista. Todos los demás de todos los otros lugares partirán mucho antes de la final.
De esa forma fue básicamente como sucedió otra vez este año, cuando España se enfrentó a Holanda en la final el domingo.
Pero el camino que nos llevó a este lugar fue menos predecible de lo que nos imaginamos.
En los primeros días de competencia, publicamos nuestras predicciones para el Mundial, e identificamos los 16 equipos que pensábamos que sobrevivirían a la primera rueda y los que avanzarían a octavos de final. Para hacerlo usamos una fórmula matemática que combinaba cuatro factores: la formación actual de un equipo, su desempeño histórico, la diferencia de gol y los resultados por ubicación.
Del lado positivo, predijimos correctamente 11 de los 16 equipos que avanzaron a octavos. Y España, uno de nuestros finalistas, salió campeón. No nos fue tan bien al poner a Inglaterra en las semifinales y al darle a Brasil el trofeo. No fuimos los únicos con estos resultados, las predicciones de los corredores de apuestas corrieron una suerte similar.
Aprendimos algunas lecciones. Las lesiones, supuestamente un gran problema en el torneo, resultaron ser una distracción. Lo mismo ocurrió con los estereotipos continentales. Se suponía que los equipos asiáticos eran fáciles y los europeos incapaces de ganar fuera de Europa.
En última instancia, los interminables calendarios de las ligas de fútbol, los torneos locales y las eliminatorias internacionales ofrecen pocos datos relevantes con los cuales hacer predicciones para un Mundial. Sin embargo, al igual que los expertos financieros que ahora consideran que la crisis financiera fue inevitable, ahora vemos verdades que parecen obvias:
1. Sólo durante el Mundial juega un gran grupo de países de todo el mundo con tanto en juego, así que por definición es impredecible.
2. El problema de prestarle mucha atención a partidos de las eliminatorias para el Mundial —como hicimos nosotros— es que a menudo involucran partidos irrelevantes. Así nos engañó Inglaterra, que tuvo un gran desempeño en las eliminatorias, pero muchas veces frente a rivales como Andorra, Bielorrusia o Kazajstán.
Pero las eliminatorias sí sirven en Sudamérica, donde casi todos los equipos son competitivos. Ocho de los 10 equipos de la Conmebol están entre los 50 mejores del ranking de la FIFA, incluidos cuatro entre los 20 mejores. Así que deberíamos darle más crédito a Uruguay.
3. Las lesiones no importan tanto. Los equipos de fútbol saben cómo compensar la pérdida de un jugador importante. Así sucedió con Michael Essien en Ghana y Michael Ballack en Alemania.
4. Los estereotipos continentales no siempre son confiables. Brasil y Argentina son famosos por ganar Copas del Mundo fuera de Europa, Europa es famosa por tener problemas en otros continentes. Pero la final del domingo pasado —España vs. Holanda— lo dice todo.
A pesar de todo eso, acertamos algunas cosas. Ignoramos el optimismo extendido sobre el ascenso del fútbol africano, y predijimos un solo país africano avanzaría a octavos (de todos modos, nos equivocamos en el país: fue Ghana, y no Nigeria, el que pasó la primera rueda).
En los cuartos de final, teníamos que España vencía a Portugal, que Brasil derrotaba a Chile y que Argentina mandaba a México de regreso en octavos. Todo fue acertado.
Pero erramos en la inmolación de Francia, que ahora parece inevitable, e interpretamos mal la edad de Italia como experiencia valiosa. Y sobrevaloramos a Inglaterra pero también a Serbia.
¿Y quién vio venir el ascenso de Diego Forlán y de Uruguay? ¿O el avance de Eslovaquia?